Casa Marcelo vuelve en abril con la cocina de siempre y la nueva fusión gallego-asiática

Casa Marcelo vuelve en abril con la cocina de siempre y la nueva fusión gallego-asiática

Finalmente Casa Marcelo no cambiará de nombre. Lo dijo esta tarde Marcelo Tejedor en la “Última Cena” que ofreció a trece invitados en el marco de una ponencia en el Forum Gastronómico de Girona. Trece invitados por los trece años que cumplió su restaurante y no por equiparar su cena a la que retrató Leonardo da Vinci (allí son catorce, que también está María Magdalena).

El pasado jueves Marcelo todavía no sabía si el restaurante cambiaría de nombre, pero se inclinaba por no hacerlo. “No sé por qué debería cambiar” nos dijo, aunque cuando anunció el cierre y resurrección afirmó que renacería con nuevo nombre.

Al final, en todo este proceso lo que muere, y si no cambia de idea se entierra solemnemente en la huerta del restaurante el próximo jueves, es el menú degustación y único, que Marcelo creó a principios de siglo al tiempo que abría la cocina a la sala.

Según nos contó Marcelo, la cocina va a seguir abierta, más abierta que nunca, ya que prevé eliminar la cristalera que cerraba un lateral de la misma para instalar una barra e incluso montar una mesa en “la cocina del fondo”, el espacio de elaboración que se encuentra al final del local, que durante los horarios de apertura al público sería un espacio para los clientes y el resto del día recuperaría su función original.

Si la reforma se realiza según nos contó Marcelo, en el restaurante solo habrá dos mesas, altas y con taburetes para que se sienten algunas personas, pero la estructura permitirá que otros clientes permanezcan de pie. Una de las mesas se situará en ese espacio nuevo de “la cocina del fondo” y la otra en lo que actualmente es el comedor del restaurante. La barra que dará directamente a la cocina central también estará dotada de taburetes, con sitios fijos.

Y cambiará la fundamental. La cocina. Casa Marcelo continuará haciendo la misma cocina que hasta ahora porque, según Marcelo “no podemos renunciar a ella, es nuestro patrimonio”. Así que sobre la barra y las mesas estarán los platos de siempre de Marcelo y los que a lo largo de los últimos años han ido saliendo de la cabeza y las manos de Ivan Domínguez. Pero junto a la cocina de siempre habrá un nuevo concepto de fusión gallego-asiática. A Marcelo se le escapa el término “gallegojaponesa” para rectificar de inmediato y asegurar que le interesa lo mejor de toda Asia.

Los clientes ganarán, según el cocinero, libertad de elección, no solo en lo que respecta a qué, cómo y cuándo comer, sino al presupuesto que necesitarán para hacerlo. “Ya nadie estará sometido a la obligación de pagar 75 euros por lo que nosotros queramos ponerle”, asegura.

Ahora, Casa Marcelo cerrará un mes con el objetivo de realizar las reformas necesarias para volver a abrir sus puertas a comienzos de abril.

Entonces nacerá una nueva Casa Marcelo, pero el espíritu de la cocina de la vieja seguirá presente. Seguro.

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