Lamprea: «Deberían declararla patrimonio de la humanidad»

Lamprea: «Deberían declararla patrimonio de la humanidad»

El inicio de la campaña de la lamprea en el Ulla está siendo mucho más satisfactorio que el del año pasado, con más de 40 ejemplares capturados en el primer día, lo que permitió que algunos aficionados se regalaran con este manjar el día de Reyes.

Como es habitual, el cocinero del restaurante Olivo, en Pontecesures, Luis Baleirón, adquiere los primeros ejemplares capturados por los “valeiros” los pescadores artesanales de esta villa pontevedresa.

“Había apalabrado con un pescador la compra de sus lampreas, que fueron tres, pero compré otras tres” indica Baleirón, que pagó las primeras lampreas del año a 50 euros a pieza, aunque espera que en los próximos días los precios se reduzcan conforme avancen las capturas y el Miño también ofrezca sus lampreas.

El chef de El Olivo modificó la tradicional receta de la lamprea a la bordelesa aligerándola de especias y empleando vino blanco Rías Baixas en vez del tradicional tinto. “Quiero que mis clientes merienden y cenen el mismo día en que comen la lamprea”. Al resultado le llama “lamprea a la atlántica”.

Aparte de la bordelesa, Baleirón ofrece un menú degustación que comienza con unos entrantes de lamprea o marisco, carpaccio de lamprea con pimienta rosa e hinojo, croquetas de lamprea, parmesano y rúcula y su lamprea a la bordelesa, terminando el menú con filloas ya que se aproxima el carnaval.

Jordi Juncà, chef de Ca L’Enric (La Vall de Bianya, Girona) fue uno de los comensales que degustó las primeras lampreas de El Olivo. “Es la primera vez que pruebo la lamprea y deberían declararla patrimonio de la humanidad” nos dice satisfecho del menú degustación que le ofreció Baleirón.

A Juncà la lamprea a la bordelesa le recuerda a la caza y de manera especial a la liebre, que también se cocina con su sangre en el civet. “Volveré a comerla y mandaré a los amigos”.

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