GRAN «CHAMPÁN» GALLEGO

GRAN «CHAMPÁN» GALLEGO

Estas Navidades en algunos hogares gallegos se brindará con el primer espumoso producido en el país al amparo de la denominación de origen Rías Baixas, elaborado por la bodega Eidosela y presentado recientemente en sociedad.

Pero no es el primer, ni el único espumoso gallego. Lagar de Besada, también en el ámbito de las Rías Baixas, elabora su Burbujas de Baladiña desde 2006, un vino elaborado con la variedad albariño pero de momento no amparado por la D.O., que aprobó en 2009 la modificación del reglamento que incorporó los vinos espumosos. También en territorio de Rías Baixas, pero de momento sin contraetiqueta, se elabora Agnusdei, un espumoso de albariño destinado preferentemente a la exportación a pesar de la escasa producción existente.

Antes estuvo en el mercado Danza un espumoso elaborado por Adegas Galegas con uvas de la variedad godello, que desapareció después de varias cosechas.

Y mucho antes, en la década de los ochenta de siglo pasado, la comarca del Ribeiro asistió a una operación fallida con el lanzamiento del espumoso Fin de Siglo, que en realidad nació como espoleta para aumentar la proyección de los vinos tranquilos de la misma marca, desaparecida hace años.

No fue esa la primera incursión gallega en el mundo de los espumosos.

Ya a comienzos del siglo XX hubo algunas muestras gallegas de champán: Gran Champán Galicia y Gran Champán Gulías, el primero en la zona de Vigo, el segundo en Ourense.

El Gran Champán Galicia lo elaboraba la Compañía Vinícola Gallega en A Ramallosa, mientras que el Gran Champán Gulías fue obra del orensano Manuel Vázquez Gulías, arquitecto natural de Beariz (Ourense), que entró en contacto en París con el mundo del champán y acabó produciendo un vino espumoso con el producto de sus viñas de Razamonde.

La fotografía reproduce un anuncio publicado en la revista Alfar en su edición de noviembre de 1925.

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