Currimar: la pasión de 3 mujeres por la pesca sostenible y la tradición

Currimar: la pasión de 3 mujeres por la pesca sostenible y la tradición

María Mosquera Leal

Cuando Nieves Medina, Nuria Carreño y Placer Rodríguez decidieron poner en marcha Conservas Currimar en 2012, ya habían cumplido 45 años. Trabajaban en otros sectores y residían fuera de Galicia, pero al trasladarse a Burela por motivos personales Nieves y Nuria, lo vieron claro. Las tres decidieron dar un gran paso adelante en sus vidas, embarcándose en un proyecto que además buscaba apoyar la pesca sostenible, trasladando la mejor calidad y buen hacer de los marineros de las costas de A Mariña Lucense al mercado. Convirtieron lo que ellas definen como “una afición muy extendida en los hogares de la comarca”, en una fuente de ingresos. Y lo consiguieron. Paso a paso, sin prisa pero sin pausa, llegaron a mercados internacionales como el mexicano y a llamar la atención de aficionados a las conservas de todo el país.

En su obrador solo entran piezas de Bonito del Norte de unos 10 kilos comprados directamente en la lonja de Burela y pescados al Curricán, uno a uno y con caña. Piezas que normalmente se usarían por su calidad en cocina y no para conservar, lo que constituye un aspecto diferencial clave con respecto a su competencia. Todo como hacen las mujeres de la zona para sus familias, respetando el producto y aplicando a todo el proceso mucho cariño.

Productos Currimar

El bonito se prepara en lomos en aceite de oliva, con una maceración mínima de 20 meses, en escabeche, en salsa de tomate, en aceite de oliva ecológico y al natural (con agua de mar depurada); también envasan el cogote, la ventresca, marmitako o migas de bonito en aceite de oliva. En paralelo han apostado por trabajar el pulpo, que se comercializa cocido y envasado con aceite de oliva virgen extra, o como base de un salpicón.

La elaboración artesanal, el empeño por apoyar una pesca sostenible, tan necesaria para el correcto mantenimiento de nuestros recursos naturales, y el material de primera calidad, son las claves de esta conservera liderada por mujeres. Un aspecto también destacable en un sector muy masculino, en el que pocas consiguen llegar a puestos directivos. Una historia con un final feliz, en el que tanto consumidores como emprendedoras salen ganando, y de paso el bonito de Burela llega a otros mercados con todo el sabor de la verdadera tradición de la zona.

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