Hierbas y malas hierbas

Hierbas y malas hierbas

En el mercado del aguardiente hay mucho que desbrozar para separar las buenas hierbas de las malas. Según asegura el presidente del Consejo Regulador de Aguardientes y Licores Tradicionales de Galicia hay quien vende como aguardiente una mezcla de este con alcohol etílico de origen agrícola. Y quedan tan panchos.

No se alarmen, que no hay más riesgo que el comercial. El alcohol etílico de origen agrícola, elaborado a partir de remolacha, por ejemplo, es perfectamente apto para el consumo… pero no es aguardiente de orujo, que es lo que los consumidores esperamos encontrar en la botella.

De todas las maneras, el hecho más curioso que se da en este mundo es una especie de garrafón al revés: hosteleros que venden aguardiente embotellado y etiquetado que a la hora de presentarlo en la mesa a los clientes lo traspasan a una botella sin etiqueta para que parezca un producto casero. El mundo al revés, clientes que prefieren matute y hosteleros que los engañan con productos de mejor calidad.

En el mundo de las hierbas (aguardiente y licor) pasa algo parecido. El mercado demanda cada vez más licor de hierbas, mientras el aguardiente de hierbas resulta cada día más difícil de encontrar ya que solo siete empresas lo producen al amparo del Consejo Regulador. Y en 2011 produjeron solo 900 litros.

Muchos ni saben que existen ambos productos diferenciados. Y menos cuáles son las diferencias, que son muchas y notorias, incluso en los amparados  por la contraetiqueta del Consejo Regulador.

El licor de hierbas se elabora con una mezcla de aguardiente de orujo y alcohol etílico agrícola en el caso de los amparados por el Consejo Regulador. En este caso el contenido de aguardiente gallego será como mínimo del 25 por ciento del alcohol absoluto. En esa mezcla de aguardiente y alcohol se maceran las hierbas autorizadas y se añade como mínimo 100 gramos de azúcar.

Por el contrario, el aguardiente de hierbas no lleva más que aguardiente gallego. Las hierbas se añaden en el proceso de destilación y el contenido en azúcar tiene que ser inferior a 100 gramos por litro.

La graduación también es diferente: el licor de hierbas oscila entre 20 y 40 grados, según indica el reglamento del consejo regulador, mientras que el aguardiente va de los 37,5 a los 50 grados.

A la diferencia de calidad y de graduación se une la diferencia  fiscal, que repercute en el precio. En este caso la fiscalidad castiga a los productos de calidad y premia a los subproductos. Por eso el precio de venta del aguardiente de hierbas puede duplicar al del licor pero ¿usted quiere aguardiente gallega de orujo o alcohol etílico de remolacha?

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