Pan de Carballo

IGP Pan Gallego, el riesgo de la estandarización

El proyecto de reglamento de la IGP Pan Gallego no recoge las peculiaridades locales que se dan en un gremio presente en toda Galicia y eso puede traer problemas, por una parte, y la pérdida en un plazo más o menos largo de la identidad tradicional de nuestro pan. Por el momento, los panaderos de O Porriño ya anunciaron una alegación al reglamento para que reconozca su realidad diferencial y poder añadir a la etiqueta referencias que los diferencien del pan de otras zonas.

De la misma manera, no es improbable que otras comarcas, Carballo, Neda, Antas de Ulla, etc., hagan lo mismo porque lo cierto es que no todo el pan gallego es igual, por mucho que todos ellos estén en condiciones de cumplir los requisitos del reglamento de la IGP.

Otras voces se dejaron oír reclamando una hipotética reducción del contenido mínimo de harina del país establecido en el reglamento con el argumento de que “igual” no hay harina gallega para todos. Son los que entienden que la IGP viene para beneficiar sus negocios y no para proteger un producto tradicional y garantizar a los consumidores determinados parámetros de calidad del producto amparado. Pensar en reducir el contenido mínimo de harina del país es cómo si en una denominación de origen de vinos plantearan que se autorice la compra de uvas fuera de la misma en un año de cosecha escasa.

Cuando los viticultores tienen una cosecha reducida también se reduce la oferta de vino. De la misma manera la IGP Pan Gallego amparará al que cumpla con el reglamento, sea mucho o poco, y el resto quedará fuera. Seguro que si hay demanda de más trigo gallego los productores acabarán respondiendo, con las consecuencias añadidas de que se reducirá el abandono de los terrenos agrícolas y se establecerán barreras a los fuegos forestales.

No hay datos oficiales sobre el cultivo de trigo de variedades autóctonas en Galicia, pero según estimaciones facilitadas a BenBo, basadas en un informe del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, en Galicia existen entre 3.000 y 5.000 hectáreas de trigo autóctono que, en función del rendimiento medio del cultivo, supondría alrededor de 10.000 toneladas de trigo anual producidas en Galicia.

A Terra Cha es donde más se emplean las variedades autóctonas de trigo, que suponen un 90 por ciento del total. En la zona central de la provincia de Lugo el porcentaje es del 75 por ciento y en la Limia el 25 por ciento, siendo estas las tres comarcas principales productoras de trigo gallego. En otras zonas también se cultiva trigo gallego, especialmente en comarcas ligadas a la producción de pan.

Por lo que respeta a la producción total de trigo, sea cuál sea el origen de la semilla, en 2013 en Galicia se cultivaron cerca de 15.000 hectáreas con una producción de más de 36.000 toneladas, según datos del Anuario de Estadística Agraria del Ministerio de Agricultura. La provincia de Ourense acapara más de la mitad de la superficie dedicada a este cultivo y cerca de dos tercios de la producción.

Esperemos que la IGP Pan Gallego sirva para mejorar lo que tenemos y no para estandarizar el pan gallego perdiendo las peculiaridades locales.

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