Que llega la lamprea!

Que llega la lamprea!

Ya llega. Con el año nuevo comienza en las pesqueiras de Areas, en la parroquia padronesa de Herbón, emplazadas en aguas del Ulla, la temporada de pesca de lamprea. Posteriormente se irán abriendo otras zonas de capturas en el mismo Ulla, en el Miño y en el Tea, los principales ríos lampreeiros de Galicia.

Comenzará, un año más, la peregrinación de miles de gallegos y foráneos en pos del apreciado, pero enormemente desconocido, ciclóstomo, que también se consume en el norte de Portugal y en algunas zonas de Francia, aunque seguramente sea Galicia la mayor comedora de lampreas del mundo. Tantas que no alcanzan los muchos miles que cada año se capturan en nuestros ríos y se producen importaciones masivas, según cuentan los lampreeiros, en camiones cisterna en los que los bichos viajan vivos hasta los viveros gallegos.

En la cultura de la lamprea hay mucho de mito y mucho más de desconocimiento. Galicia cuenta con una larga lista de recetas tradicionales que se aplican a sus carnes, sea en fresco o ahumada y curada, algunas de ellas notables pero limitadas a zonas geográficas y establecimientos muy limitados, mayoritariamente en el entorno de la localidad pontevedresa de Arbo, la verdadera capital de la lamprea.

Pero frente a esa riqueza del recetario tradicional, la Galicia lampreeira se centra principalmente en la preparación denominada “a la bordelesa”, que causa una parte del rechazo hacia este animal por el empleo de su sangre en el guiso, mientras en la mayor parte del resto de recetas esa sangre no se utiliza.

A los que amamos la lamprea ni la sangre ni la supuesta fealdad del bicho nos preocupan lo más mínimo. Los otros no la comerían ni aunque se la pintasen de colores. En el mundo de la alimentación algunos prejuicios son tan antiguos que parecen fijados en nuestros genes.

Foto: lamprea ahumada y rellena

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