Etiquetas de latas de mejillones "de las rías gallegas"

Mejillón gallego. ¿Sabemos lo que queremos?

Por Miguel Vila

Este asunto del etiquetado del mejillón deja entrever que cómo consumidores no tenemos muy claro ni lo que queremos ni lo que supone la sentencia del Mercantil de Pontevedra.

El juzgado prohíbe a una empresa gallega, que pone en conserva mejillón en Galicia, que ponga en su etiqueta cualquier referencia a que se trata de un producto gallego. Incluso si el mejillón es gallego. Más o menos y dicho de forma coloquial. No se trata de que la empresa emplee ilegalmente la marca Mejillón de Galicia ni se aproveche de símbolos de la misma.

Y falla de esa manera el juzgado (otros lo hicieron en sentido contrario) porque el reglamento de la denominación de Origen Mejillón de Galicia es claro a ese respeto, y en esta cuestión es ley: “La protección otorgada por la Denominación de Origen Protegida Mejillón de Galicia se extiende al uso de los nombres de las regiones, las comarcas, los ayuntamientos, las parroquias y las localidades que componen su respectiva área geográfica en relación con productos de la misma o similar naturaleza”. Eso significa que los mejillones que salen de las rías gallegas y de las conserveras gallegas al margen de la denominación de origen no pueden indicar de donde proceden: ni la región, ni la comarca, ni el ayuntamiento, ni la parroquia ni la localidad. Olvidaron la provincia, pero ¿no les parece algo excesiva la situación?.

Al tiempo que el consejo regulador lucha por prohibir las referencias al origen cuando se trata de mejillón gallego (excepto el amparado por la D.O.), también lo hace para que sea obligatoria la mención al origen en el caso de mejillón de importación. En la aportación de Mejillón de Galicia al informe de la Comisión Europea sobre el reglamento (UE) 1169/2011, el consejo regulador de Mejillón de Galicia escribía: “Los consumidores de productos del mejillón serán legalmente engañados a partir del 13.12.2014, ya que, confiados en el prestigio de las materias primas europeas y de las conservas, comprarán y consumirán produtos transformados y conservas que ocultarán su origen”.

La patronal de la conserva alimenta el fuego. Las declaraciones de Juan Manuel Vieites al respeto resultan provocadoras y viene a decirle al Consejo Regulador que se atrevieron con Javimar porque son pequeños y están fuera de Anfaco, pero a ver si tienen lo que hay que tener para meterse con la gran patronal. Grandes o pequeñas, algunas conserveras gallegas son las responsables de que Galicia haya perdido recientemente el segundo puesto mundial en la lista de productores de mejillón, que encabeza China y en la que ahora en segundo lugar se sitúa Chile, donde el sector del “chorito” tiene una importante presencia de capital gallego. En los comercios gallegos cada vez se ven más latas de mejillón procesado en Galicia pero procedente del Pacífico.

La denominación de origen tenemos que defenderla entre todos con argumentos y no con estacazos a quien podría, antes o después, integrarse en la misma. Porque, entretanto, empresas de fuera de Galicia usan la cocina gallega como argumento para vender mejillones chilenos sin más justificación que el hecho de haberlos envasado aquí.

Pero parece que entre unos y otros quieren acabar con un sector que fue pionero en el mundo entero. Y por medio andamos los consumidores, llevándolas en las dos mejillas.

Yo, como consumidor, quiero que la etiqueta me indique de dónde procede el mejillón. Si es gallego que lo diga. Si está amparado por la D.O. mejor aún, pero entonces estará presente la marca de la misma.

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