A Coruña se rinde a los vinos de Jerez

A Coruña se rinde a los vinos de Jerez

Por Candela Blanco

Cuando llegas al Bocanegra lo primero que te sorprende es la distribución del local, con una amplia cocina en medio y zona de barra frontal y más de treinta mesas a cada lado. El equipo de este restaurante situado en pleno corazón de la ciudad de A Coruña (C/ Riego de Agua, 33) abre sus puertas a las 9.00 de la mañana y cierra a las 0.00 horas por semana, siempre y cuando no haya algún evento especial. Y eso fue lo que pasó la semana pasada.

Jerez se encontró con A Coruña y el resultado fue excepcional. El evento no dejó indiferente a nadie. La cena-maridaje contó con dos capitanes de excepción, como son Pablo Pizarro al frente del equipo de los fogones del Bocanegra y el periodista y embajador de la D.O. de Jerez, Pepe Ferrer, quien asesoró sobre los vinos que acompañaban las creaciones del oficial Pizarro.

A las diez dio comenzó el espectáculo que arrancó con la primera sorpresa de la noche: un aperitivo –Solera 1847– de 8 años de crianza de la bodega González-Byass, un cream oloroso y seco con un puntito dulce al tener un 20% de Pedro Ximénez en su composición. Servido con un twist de naranja y una piedra de hielo, perfecto para “vermutear” a gusto.

La primera de las creaciones de Pablo Pizarro consistió en un Aguachile de vieiras maridado con manzanilla Aurora, procedente de San Lúcar de Barrameda y cinco años de solera. Se trata de un vino fino con un toque salino que sirve para suavizar el cítrico de la salsa y realzar el sabor de la vieira.

ADN viajero

“Los vinos de Jerez -comentaba Pepe Ferrer- tienen un ADN viajero y maridan muy bien con una cocina ecléctica con sabores tradicionales y marinados, con los picantes, los ácidos y los ahumados de la cocina de Pablo Pizarro. Cocina viajera con vinos viajeros. Pareja perfecta”.

El mismo vino de San Lúcar de Barrameda sirvió para ilustrar la segunda propuesta del Bocanegra: Espárragos, Panceta y Huevas de Erizo. La manzanilla Aurora servía en este caso para limpiar lo salado de la panceta y lo ácido de los espárragos al mismo tiempo que le aportaba un punto divertido al plato más sencillo.

El Cebiche de Pescado del día y la Merluza, Puerro y Trufa de Verano tuvieron como compañero de paladar un fino –Fino Perdido–  de la bodega Hermanos Sánchez Romate con nueve años de crianza y un diseño vintage en la etiqueta espectacular. Una referencia diferente, elegante y duradera que se encargó de reforzar al máximo el picante del cebiche y preparar el gusto para recibir un plato más suave como la merluza con el sabor del picante aún en la boca.

El menú del Bocanegra terminó con un contundente Taco de Carrillera, Bogavante y Chipotle aderezado con un palo cortado –Leonor– también de la bodega González-Byass de 12 años y que explotó el especiado del plato. Con un toque ahumado para potenciar el fondo del guiso hasta el infinito.

Como colofón, un postre de Fruta de la pasión, chocolate y fresa y la sensación de haber asistido a todo un máster del sabor y las ganas de seguir aprendiendo en este maravilloso mundo que es el de la gastronomía. Y esto que tienen “etah cosah del comé y del bebé”.

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