Algo se cuece en Lalín

Algo se cuece en Lalín

Por Carmen Fernández García

Periodista experta en redes sociales, responsable de comunicación de diversas instituciones y empresas enogastronómicas 

Algo se cuece en Lalín

Y desde luego no es sólo su afamado cocido aunque sin duda se trató del leiv motiv en torno al que este sábado se dieron cita una veintena de personas, entre autores de bitácoras gastronómicas y turísticas, periodistas y profesionales del social media a los que tuve la oportunidad de unirme para pasar una entretenida jornada lúdica y gastronómica a pesar del temporal. Ni el frío ni la lluvia con la que nos recibió la capital del Cocido a primera hora de la mañana impedirían que cumpliéramos las visitas programadas para la jornada a Embutidos Lalinense y Pazo de Azunxao, antes de dar cuenta del estupendo cocido en el restaurante Cabanas.

Así, la calidez de nuestros anfitriones sirvió para mitigar las difíciles condiciones metereológicas. Eso y las viandas con las que pudimos abrir el apetito antes del cocido. Para ello nada mejor que conocer las instalaciones del Pazo Azunxao, que llaman la atención por su limpieza, orden y mimo,   algo que se nota en sus quesos amparados bajo las denominaciones de origen Tetilla y Arzúa-Ulloa, además del requeixo y el curado Señorío de Azunxao. Unos productos que, además, no tienen otro intermediario que el propio repartidor de Azunxao, así que si quieren hacerse con alguna de estas maravillas lácteas deberán buscarlo en su web o en la tienda física, a escasos quilómetros de Lalín.

Armados con estos quesos y, tras el descubrimiento de la panceta adobada de los embutidos Lalinense, que también comercializan sus productos bajo la marca Larpeiro, tuvimos oportunidad de disfrutar de la cocina simplemente exquisita de Diego López en La Molinera, una visita ineludible en Lalín en la que, bajo un caparazón clásico encontramos una cocina refrescante y sorprendente. Y es que en este lluvioso sábado nos vimos genialmente sumergidos en el envolvente triángulo trazado entre La Molinera, el restaurante Cabanas, – donde paladeamos el plato estrella, bocado a bocado, hasta llegar a las afamadas rosquillas de Aurita- y la coctelería Kubos, que al cargo de Javier Rodríguez nos ofreció el perfecto colofón a tan estupenda jornada. Una jornada en la que frío y las inclemencias metereológicas quedaron perfectamente suplidas con la amabilidad y el buen trato recibido en un cocidotrip desvirtualizador lleno de anécdotas que nos dejó con ganas de repetir.

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