Autenticidad y mimo al detalle en la Cabana das Bolboretas de Barro

Autenticidad y mimo al detalle en la Cabana das Bolboretas de Barro

Pronto comercializarán la nueva cosecha de 2014 y lanzarán al mercado un espumoso del que embotellarán aproximadamente 5 mil botellas

Muy cerca del Camino Portugués, en las Rías Baixas del ayuntamiento de Barro, encontramos A Cabana das Bolboretas un proyecto que combina una bodega pequeña pero moderna, dotada con tecnología actual, con la explotación de una casa rural de seis habitaciones, situada en un entorno donde se respira quietud y naturaleza. Aunque inicialmente comenzaron con la rehabilitación y comercialización de la casa rural, el matrimonio formado por Natalia Canal y Pablo Bermúdez tenía claro que las casi dos hectáreas de terreno del que disponía la finca, herencia familiar de Pablo compuesta por viñas viejas de más de 30 años e incluso centenarias, con patrón directo y escasa producción, eran una pequeña joya que había que seguir explotando.

Ya lo había hecho su abuelo y su padre, a pequeña escala y para el entorno, pero Pablo quiso darle una vuelta al proyecto y elaborar un vino con exigentes criterios de calidad y con un gran respeto al medio natural en el que se mimara cada fase del proceso, desde la recolección manual en cajas de 15 kilos hasta la maduración sobre lías durante 9 meses pasando por una cuidada selección de la uva, procesado a baja temperatura y fermentación controlada.

El resultado es un monovarietal de albariño que resalta por su autenticidad y tipicidad de la variedad en la zona de Barro que ya ha cosechado una excelente acogida entre profesionales y público general. De hecho, hace poco obtenían el 2º premio en la Festa do Viño de Barro, un reconocimiento que recogieron con cariño por proceder de su entorno. “No buscamos premios”, comenta Natalia “queremos tener un crecimiento paulatino y seguir haciendo un vino con el que estemos satisfechos aunque cuando gente como Xoan Cannas te hace un comentario positivo de tu vino, evidentemente te alegras porque estás haciendo las cosas bien”. “El Cabana das Bolboretas está pensando para quien ama el vino, sabemos que no le va a gustar a todo el mundo pero hemos elaborado un vino auténtico y con un altísimo estándar de calidad”, explica.

5.000 botellas de cada elaboración

De la primera cosecha, Cabana das Bolboretas 2013, se elaboraron 5.600 botellas que no se embotellaron hasta diciembre de 2014, cuando consideraron que estaba en su estado óptimo. Una decisión que demostraba la pasión y el empeño del alma mater de la bodega, Pablo, que realiza todas las tareas de la bodega sin ayuda de enólogo. Sin embargo, para la elaboración de su segunda marca, un espumoso aún sin nombre, sí han contado con socios en el proyecto. “El enólogo de la Champaña Paul Guyard es nuestro maestro champanero, con él nos animamos a comenzar la aventura de elaborar un espumoso a partir de nuestras uvas y las de un familiar de Pablo, también de la misma zona”, explican sus responsables.

Elaborado siguiendo el método tradicional o champenoise, la uva fue vendimiada en septiembre antes de que alcanzara su maduración, con el objetivo de conseguir menor grado alcohólico, mayor acidez y un mosto con carácter más neutro que en la fase de plena maduración. El espumoso lleva 12 meses en crianza, 3 más del mínimo que establece el manual de elaboración de la D.O Rías Baixas ya que sus creadores quieren alcanzar el punto óptimo para esta nueva elaboración de Cabana das Bolboretas de la que saldrán al mercado aproximadamente 5.000 botellas, el mismo número que de Cabana das Bolboretas 2014, que aún no está embotellado. El degüelle del espumoso se hará previsiblemente entre agosto y septiembre y para entonces tendrán que tener decidido tanto el nombre definitivo como la imagen del nuevo vino.

Una decisión que como todas las de este proyecto son producto de la reflexión y la minuciosidad. Así, en la botella de Cabana das Bolboretas encontramos una etiqueta de diseño limpio y vegetal, de sencillez solo aparente, envasada en cajas de madera que ellos mismo preparan. Sencillez y elegancia que esconden el máximo cuidado en los detalles, que también encontramos en la casa de turismo rural, orientada tanto al alquiler vacacional como a la acogida de eventos sociales y otras actividades, que les permitan mantenerla en funcionamiento durante todo el año.

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