Iván Domínguez en la cocina de Alborada

Iván Domíngez, el cocinero del año

Después de años a la sombra carismática de Marcelo Tejedor, el cambio de rumbo de Casa Marcelo no convenció a Iván Domínguez, hasta entonces el motor que movía aquella casa, que decidió comenzar nuevas aventuras. Un paso rápido por Loxe Mareiro y otro fugaz por Retiro da Costiña lo llevaron hasta el coruñés Alborada, que acababa de dejar Diego Bello, hoy en las cocinas más relajadas del hotel Attica. Diego buscaba tranquilidad y tiempo para la familia y le dejó un gran regalo a Iván.

Desde aquel día, aun muy próximo, la carrera de Iván no dejó de crecer. Salir de Casa Marcelo fue para él como abandonar definitivamente la disciplina militar y la rigidez del escalafón que conoció en su paso por la Marina española.

Alborada supuso no solo hacerse cargo como titular de un restaurante con estrella Michelín sino afrontar la apertura del madrileño Alabaster, que no cosecha en la capital más que elogios y que podría convertir a Iván en el primer cocinero gallego con dos estrellas, aunque repartidas. Una situación que ya vivió Toñi Vicente cuando hace ya más de veinte años (1993-1995) simultaneó estrella en Sabarís (Vigo) y otra en Toñi Vicente (Santiago).

Iván Domínguez está ya en todas partes y acaba de ser distinguido con el premio Arco Atlántico, que recogerá en Gijón en el mes de julio, junto con Elena Arzak, Dieter Koschina, Dylan McGrath, Sergio Bastard y Ricardo Sotres.

Y para completar la faena, luce las chaquetillas más bonitas y admiradas del momento, personalizadas por su madre y envidiadas por todos.

Chaquetilla-ivan-dominguez-2

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