Javier Olleros: «A finales de febrero estoy cocinando. Aquí o en otro sitio»

Javier Olleros: «A finales de febrero estoy cocinando. Aquí o en otro sitio»

Javier Olleros en Con Negro, cerca de su restaurante. Culler de Pau protagonizó uno de los reportajes del número uno de BenBo
(Foto: Soledad Felloza)

A finales de febrero yo estoy cocinando. Aquí o en otro sitio, pero no me van a parar”. Con contundencia Javier Olleros indicó a BenBo que su vida es la cocina y que nada ni nadie lo va a detener. “Parte de mi vida está en O Grove, pero si tengo que abrir en otra parte lo voy a hacer”, aseguró.

Las vacaciones anuales de Javier se adelantaron un par de semanas por fuerza mayor: el ayuntamiento de O Grove decidió precintar el restaurante por carecer de licencia de actividad. Olleros asegura disponer de dicha licencia, por escrito, pero que el ayuntamiento le dice que no es válida por faltar la visita a las instalaciones de los técnicos municipales. Las vacaciones tienen su punto de amargura en el hecho de que todo el personal del restaurante se va al paro, al menos mientras no se solucione el problema.

Por medio está la denuncia de un empresario inmobiliario de la zona y dos sentencias. La denuncia se refería a un expediente administrativo por exceso de volumen abierto en 1988 y al funcionamiento de Culler de Pau con una licencia provisional. Según Olleros, en la primera sentencia el juzgado falló contra el demandante, considerando que el expediente de 1988 había prescrito y mandó al ayuntamiento conceder la licencia al restaurante. La segunda, del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, anula la primera y obliga a reponer la legalidad, en lo referido al exceso de volumen existente en la edificación.

Según Olleros, ese exceso de volumen existe desde 1988, mientras que él adquirió la propiedad hace cuatro años. Con esa irregularidad urbanística a cuestas, ni el supermercado ni la parrillada que antes ocuparon el local tuvieron ningún tipo de problema. Hasta que llegó la denuncia contra Culler de Pau.

Desde el primer momento Olleros aceptó la sentencia y asegura llevar tres meses en continuas negociaciones con el ayuntamiento para definir el proyecto de obras que permita cumplir lo mandado por el tribunal: reponer la legalidad demoliendo el exceso de edificación existente.

Los resultados están a la vista: el restaurante precintado y las obras necesarias sin definir. Olleros sigue confiando en la buena voluntad del ayuntamiento y espera que muy pronto el proyecto esté terminado y aprobado, con el objetivo de poder reanudar el trabajo de siempre en su local de Reboredo. Y si no se irá con su cocina a otra parte.

El cocinero asegura que va a emplear el tiempo el ordenar todas las recetas creadas en los últimos años y en recorrer Galicia buscando nuevos proveedores que se ajusten a su forma de ver la cocina.

El Grupo Nove, al que pertenece Javier Olleros, manifestó su solidaridad con el cocinero a través de la portada de su página web en la que aseguran que “Olleros somos todos”.

Según Pontevedraviva.com, los problemas de Culler de Pau se deben al enfrentamiento entre el denunciante y el antiguo alcalde de O Grove y su concejal de Turismo, Jorge Olleros, hermano del cocinero.

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