Juan Gil de Araújo hace balance de los 25 años de la D.O. Rías Baixas: «Debemos incrementar nuestra penetración en el mercado español»

Juan Gil de Araújo hace balance de los 25 años de la D.O. Rías Baixas: «Debemos incrementar nuestra penetración en el mercado español»

La Denominación de Origen Rías Baixas, la mayor en producción y ventas de Galicia, cumple 25 años; además, recientemente ha publicado los datos de sus exportaciones, que siguen al alza. Se trata de un buen momento para hacer balance. Juan Gil de Araújo, director general de la Bodegas del Palacio de Fefiñanes, es presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas desde junio de 2012.

¿Cómo evaluaría la situación de la Denominación?

En veinticinco años la Denominación de Origen ha pasado de cifras muy poco relevantes a tener presencia en los mercados mundiales del vino. La situación económica es hoy muy complicada en España, en especial en lo que atañe a la financiación de las empresas, y sería un milagro que esas dificultades no afectasen en nada a nuestro sector, que es un sector en crecimiento y por lo tanto necesitado de recursos financieros. Pero, en general, creo que, dentro del sombrío panorama nacional, estamos en buena posición para seguir creciendo con solvencia.

¿Está siendo la exportación el “colchón” de los Rías Baixas en el mercado?

La exportación está siendo la tabla de salvación para muchos sectores económicos en España, dada la atonía del consumo interno. Además, el del vino es un mercado cada vez más globalizado, con volúmenes enormes de transacciones internacionales, y la D.O. Rías Baixas no podía ser ajena a esta realidad. Por tanto, es bueno para las bodegas de esta D.O. aprovechar las posibilidades que esta situación nos presenta, y creo que no lo estamos haciendo nada mal.

En cualquier caso, quiero señalar que falta mucho trabajo por realizar. Cualquiera que observe qué vinos se venden en las tiendas o en los restaurantes de los países donde se consume vino, verá que la presencia de la D.O. Rías Baixas es todavía mejorable. Ello quiere decir que si seguimos trabajando duro, y que si no nos olvidamos de que nuestras únicas oportunidades vendrán siempre de la mano de la calidad, tenemos por delante mucho recorrido.

¿Es el precio de las botellas de Rías Baixas un freno a sus ventas?

El coste de producción de nuestra uva es el más caro de España. Por tanto, no podemos competir en precio con vinos producidos en regiones donde las condiciones naturales y de cultivo permiten asegurar altas producciones a bajo coste. Sin embargo, los vinos de Rías Baixas tienen características únicas e incomparables, y eso lo sabe el consumidor. Por tanto, la respuesta a esta pregunta es que sí es un freno en los mercados de precio, y no lo es en los de calidad, siempre que hagamos, ciertamente, vinos de calidad.

Echando la vista atrás… ¿cuál fue el peor momento de la D.O. en su trayectoria?

Los peores momentos suelen venir, en Rías Baixas, de la mano de la meteorología.  Es uno de nuestros puntos débiles. Por ejemplo, la cosecha de 1998 fue escasísima, pilló a las bodegas de la D.O. Rías Baixas en pleno crecimiento, con más demanda que oferta, y provocó situaciones verdaderamente difíciles, cuyas consecuencias, en cuanto a desequilibrios de oferta y demanda de uva, por ejemplo, tardamos años en superar.

Recordando el eslogan publicitario… ¿pide ya el consumidor un Rías Baixas o la variedad albariño sigue siendo el reclamo?

La palabra albariño sigue siendo una de nuestras fortalezas. Es un nombre evocador de cosas buenas, de las cosas buenas de Galicia, de nuestras Rías Baixas, y ello es importante. Identifica a la variedad con nuestro terruño. Si embargo, ello supone también una debilidad, por cuanto hoy día la variedad se está plantando en muchas otras zonas, y tenemos que protegernos de manera que Albariño se asocie en todo el mundo a Rías Baixas, convirtiendo así la debilidad en fortaleza. Y en eso estamos.

¿Está el mapa de la Denominación cerrado o la puerta está abierta a modificaciones, como nuevas subzonas o reducción de superficies amparadas?

Eso es un  tema que supera mis competencias. Pero en cualquier caso he de decir, en primer lugar, que las fórmulas para plantear cualquier ampliación están escritas, y hay que someterse a ellas. Y, en segundo lugar, y como opinión personal, que debemos recordar a San Agustín para no hacer mudanza en tiempos de tribulaciones.

Contratos homologados que unos firman y otros no, conflictos entre sindicatos y bodegueros… ¿Dejará el precio de la uva de ser un campo de batalla?

El Consejo Regulador no tiene competencias, ni tampoco vocación, para intervenir en las relaciones económicas entre operadores. Nuestras competencias están claramente fijadas en la legislación que nos regula.

Como ya cité antes, la variabilidad meteorológica es una de nuestras peculiaridades, y de ella derivan, en consecuencia, ventajas e inconvenientes. Y uno de estos es, precisamente, la dificultad de encontrar un equilibrio perdurable entre oferta y demanda que propicie precios estables de la materia prima.

¿Se atrevería a comentar el momento de las otras denominaciones gallegas? ¿Hay diálogo, una colaboración real?

Son muchas las cosas que tenemos en común con las otras cuatro denominaciones gallegas. Por ello, sería una irresponsabilidad no abordar los problemas comunes en conjunto. Las cinco denominaciones de origen tenemos, pues, relaciones fluidas, estamos en permanente contacto y aspiramos, además, a constituirnos, de facto, en el interlocutor de la vitivinicultura gallega ante las administraciones públicas, con lealtad y  con rigor.

Además, nuestra denominación participa muy activamente en la Conferencia Española de Consejos Reguladores, de cuya junta directiva forma parte. Desde allí, defendemos la postura de quienes creen que la vitivinicultura española está arraigada firmemente en la cultura de nuestro país, forma parte de sus costumbres, de sus hábitos sociales y alimenticios y debe ser cuidada, y hasta mimada, por las administraciones públicas, promoviendo usos sociales saludables en relación con el consumo de vino.

Y, hacia el futuro… ¿Hacía dónde debería dirigirse la Denominación? ¿Qué líneas de trabajo va a seguir el Consejo?

Debemos seguir trabajando muy duro por incrementar nuestra penetración en el mercado español. Los éxitos alcanzados en la exportación no deben hacernos perder de vista que nuestro mercado natural es el español, empezando por el de proximidad, el gallego. Por ello, seguiremos invirtiendo una parte mayoritaria de nuestros recursos para la promoción en diversas ciudades españolas

Sin abandonar, por supuesto, sino todo lo contrario, la exportación. Estaremos muy atentos a los mercados emergentes, para no desaprovechar cualquier oportunidad que surja de encontrar nuevos nichos de consumo, y seguiremos con las acciones de refuerzo en los mercados ya conocidos.

Para ello, no me cansaré en insistir en que en todo momento debemos buscar la máxima calidad en nuestros vinos. La calidad por encima de cualquier otra consideración.

¿Desea añadir alguna reflexión para finalizar?

Veinticinco años es una edad maravillosa. Pasadas ya las veleidades de la adolescencia,  con veinticinco años se alcanza un momento esplendoroso, pleno de fuerza y de belleza. Ahí estamos nosotros. Hemos cometido, seguramente, errores en nuestra vida, pero alcanzamos ya a darnos cuenta de ello para corregirlos y adentrarnos en la senda de una fructífera madurez.

Nuestros vinos se han diversificado. Sabemos ya que podemos hacer coexistir nuevas añadas con vinos de guarda, elaboraciones tradicionales con elaboraciones especiales, vinos muy jóvenes con otros cuya maduración en botella produce sensaciones incomparables. Es un buen ejemplo la añada 2011, ahora en su mejor momento, que debería coexistir sin complejo con el joven 2012 que pronto estará disponible. Cada momento de consumo podrá tener, pues, su vino. Y esa versatilidad nos hará ser cada vez más grandes.

Soy muy consciente de cuál es la responsabilidad que adquirimos quienes estamos en la gobernanza del Consejo Regulador ante la sociedad, y muy especialmente ante los miles de familias cuya economía depende, total o parcialmente, del éxito de nuestra gestión. Debo decir con claridad que lo son todas las personas que integran el Consejo, los miembros del órgano de gobierno, su secretario general, quienes constituyen el órgano de control y todos los que trabajan sin descanso para asegurar nuestro éxito. A todos ellos quiero agradecer sus desvelos.

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