Jesús Armenteros (Sidra Ribela): «Intentamos hacer una sidra equilibrada en matices ácidos, amargos y dulces»

Jesús Armenteros (Sidra Ribela): «Intentamos hacer una sidra equilibrada en matices ácidos, amargos y dulces»

La Sidra Ribela quiere, desde A Estrada, recuperar la tradición sidrera gallega  con un producto con certificado ecológico y sabor propio. Nacida en 2012, la empresa de Jesús Armenteros, quien también divulga la sidra a través de su blog,crece poco a poco.

¿De dónde surge Sidra Ribela?

La sidra se elabora en la comarca de A Estrada desde hace mucho tiempo y así lo constatan los numerosos lagares centenarios que existen, algunos en perfecto estado.

Yo llegué a Galicia hace ya 25 años y comprobé que en algunas aldeas se elaboraba de forma muy artesanal sidra para el autoconsumo, de la misma manera que en  Asturias y el País Vasco.

Indagando sobre esta cuestión comprobé que hay documentación que da pruebas de que la sidra fue la bebida de la Galicia histórica, como los estudios del  historiador Anselmo López Carreira, o las narraciones en el Codex Calixtinum

¿Qué características en la cata tiene vuestra sidra? ¿Apostáis por un sabor propio?

El llevar más de 20 años haciendo sidra nos ha permitido comprobar el comportamiento de las distintas variedades de la zona y así intentamos hacer una sidra equilibrada en matices ácidos, amargos y dulces; siempre buscando el sabor que guste a la gente.

Aquí en Galicia comprobamos que la acidez volátil alta desagradaba, por lo que bajamos los niveles de acidez; igualmente nos gusta la sidra que, aunque sea  natural y no se le añada carbónico, tenga vida, es decir, una burbuja fina y persistente que potencie todos los aromas y permita ser bebida con un escanciado ligero.

¿Cómo y en qué formatos distribuis el producto? ¿Qué tal está siendo la respuesta por parte de distribuidores y clientes finales?

Inicialmente hemos salido en botella clásica de sidra natural, buscando que el consumidor identifique nuestro producto y que cuando se acerque a él vea que, además, es gallego.

Nos gustaría, con el tiempo, que la sidra natural gallega se presentase en una botella genuinamente gallega al igual que la tienen los vascos y asturianos.

Esto es cuestión de tiempo y de que seamos varios en Galicia los que estemos ofreciendo este producto en el mercado.

Galicia exporta cada años millones de kilos de manzana y vuestras primeras cifras son de 10.000 litros producidos…  ¿Cuáles son vuestras expectativas de crecimiento?

Intentamos crecer un 20% anual, siempre con mucha cautela, son tiempos difíciles.

Sí que es verdad que la acogida ha sido buena, y nos hemos posicionado dentro de las sidras naturales en un lugar muy interesante, ya que comerciamos en tiendas especializadas de productos exclusivos.

Parece que estáis teniendo bastante eco a nivel internacional…

Gracias a las redes sociales hoy se puede llegar a todo el mundo.

Desde Estados Unidos mostraron interés por nuestro proyecto sidrero, antes incluso de que empezásemos a embotellar. Esto nos permitió mantener relaciones que con el tiempo fraguaron en un pedido de unas 200 cajas que se han empezado a distribuir en bares y restaurantes de varios estados.

Próximamente estaremos en el Festival de cervezas y sidra de Portland en el Estado de Maine, dando a probar nuestra sidra Ribela y, lo que es más importante, explicando a la gente que es la sidra natural y las peculiaridades de la sidra gallega, esperamos que les guste

A nivel personal, ¿tenías experiencia previa en la sidra?

Como ya comenté, llevamos haciendo sidra bastantes años, para autoconsumo, pequeñas partidas y de forma artesanal

La sidra puede maridar con muchos platos, pero falta imaginación para pedirla. ¿Con qué la recomendarías?

La sidra marida con todo; las características de la sidra gallega permiten tomarla con carnes y pescados, dado su contenido aromático y moderada acidez. Pero también la potencia de variedades de gran contenido fenólico, como la rabiosa, la hacen idónea para servirse acompañando  carnes

El ser un producto popular y con connotación festiva le permite ser la protagonista en meriendas, tapeos y asados camperos en estos días estivales.

Eso sí, la temperatura de servicio, y siempre respetando los gustos del consumidor, no debe de ser excesivamente fría para así permitir que aflore todo su potencial a través de ese carbónico endógeno

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